Las heridas mas profundas son las mas difíciles de sanar, son como el agua que persisten, haciendo hueco en nuestro ser.
Las heridas mas profundas son mas fácil de olvidar, un olvido enmascarado, asomando sin cesar.
Los actos y las palabras develan el sentir, el nudo en la garganta, como tiembla el corazón.
La conciencia que no entiende, la locura por saber, que le pasa a nuestro cuerpo que no se puede sostener.
y así vamos por la vida intentando comprender un enigma de dolor, que en la infancia comenzó.
